El unísono del piano rompió el silencio de la habitación, destellando desde aquella fuente plana de luz, podía escuchar bien sus palabras, casi como si estuviese presente, entre los rincones de aquellas paredes, la música siguió su curso, mi respiración era lenta y relajada, bien sabía yo que había encontrado un tesoro, quizá el más valioso de mi vida.
No sabría como explicarlo exactamente, en verdad, pero simplemente sabia que estaba ahí, en un punto del tiempo, un fragmento de la historia, ante la incertidumbre y los sentimientos que guardamos en algún lugar del subconsciente.
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